Tiempos de Cristo
Los gatos en tiempo de Cristo, el siglo I A.C. a siglo 1 D.C. fue un período fascinante para la relación entre gatos y humanos, con contrastes dramáticos entre culturas.
Contenido
Gatos en tiempo de Cristo:
Aquí un resumen de la actuación de los gatos en tiempo de Cristo el mundo en esa época, usando como referencia el Imperio Romano y el nacimiento del cristianismo:
🐾 Los Guardianes Silenciosos: El Papel de los Gatos en Europa, Asia y Oriente Medio en los Tiempos de Cristo
Hace más de dos mil años, mientras Jesús de Nazaret caminaba por las polvorientas calles de Galilea, los gatos ya habían conquistado buena parte del mundo antiguo. Aunque no aparecen en los relatos bíblicos —ni en los Evangelios ni en los escritos rabínicos de la época—, su presencia era real, respetada y a veces incluso sagrada. Vamos a recorrer cómo vivían y qué significaban los gatos en tres regiones clave durante el siglo I d.C.: Oriente Medio, Europa y Asia.
🏺 Oriente Medio: De Egipto a Palestina – Entre la veneración y la utilidad
El culto a los gatos se originó en el Antiguo Egipto, donde desde el Imperio Nuevo (1550–1070 a.C.) se les asociaba con la diosa Bastet, representada como mujer con cabeza de gato o como gato entero. Se creía que Bastet protegía el hogar, la fertilidad y la alegría. Matar un gato, incluso por accidente, era punible con la muerte.
Para el siglo I d.C., Egipto ya era provincia romana, pero el respeto por los gatos persistía. Los sacerdotes aún cuidaban templos como el de Bubastis, y muchos hogares —tanto egipcios como griegos y judíos en Alejandría— tenían gatos domésticos para controlar plagas de roedores y serpientes.
En Palestina, sin embargo, la situación era distinta. Según la Halajá (ley judía oral), los gatos no estaban prohibidos, pero tampoco eran animales rituales ni especialmente honrados. Los judíos de la época de Jesús solían tenerlos como guardianes de graneros, sobre todo en zonas rurales. No hay evidencia de que Jesús o sus discípulos hayan tenido gatos, pero es muy probable que los hayan visto en casas campesinas, posadas y mercados.
📌 Dato curioso: En los manuscritos de Qumrán (donde se hallaron los Rollos del Mar Muerto), no hay menciones directas a gatos, lo que sugiere que su presencia era cotidiana pero no simbólica en la cultura judía del momento.
🏛️ Europa: Roma y el Imperio – De mascota exótica a aliado doméstico
En el Imperio Romano, los gatos llegaron relativamente tarde. Antes del siglo I d.C., los romanos usaban hurones y tejones para cazar ratas. Pero a medida que el comercio con Egipto se intensificó —especialmente tras la anexión de Egipto en el 30 a.C.—, los gatos domésticos (Felis catus) se volvieron más comunes.
Para la época de Cristo (nacido ~6 a.C., crucificado ~30–33 d.C.), los gatos ya estaban presentes en Italia, Grecia y las provincias occidentales. Los romanos los llamaban catus (de donde viene “gato” en español), y los apreciaban por su habilidad para proteger las despensas de grano y los barcos mercantes de las ratas.
No eran animales de culto, pero sí de utilidad y afecto. Hay mosaicos romanos del siglo I d.C. que muestran gatos cazando pájaros o durmiendo junto a niños —una señal de que ya eran considerados compañeros del hogar.
🐉 Asia: Persia, India y más allá – Simbolismo y protección espiritual
En Persia (actual Irán), los gatos eran valorados en la corte sasánida como animales elegantes y limpios. Aunque el zoroastrismo no los veneraba como en Egipto, se creía que su presencia alejaba druj (las fuerzas del caos y la mentira). Había una tradición —posiblemente posterior, pero con raíces antiguas— de que el profeta Zaratustra (Zoroastro) tuvo un gato blanco llamado Rostam como compañero en sus viajes espirituales.
En la India, durante el periodo Kushán (siglos I–III d.C.), los gatos aparecen en esculturas y relatos budistas como símbolos de atención plena y vigilancia. En los Jātakas (historias de vidas pasadas de Buda), hay una donde un gato salva un monasterio de una plaga de ratas, demostrando sabiduría y compasión sin violencia.
En China, aunque los gatos domésticos se popularizaron más tarde (siglos III–IV d.C.), ya en el siglo I existían gatos silvestres en las regiones occidentales, cerca de la Ruta de la Seda. Los comerciantes persas y romanos probablemente trajeron algunos como mascotas exóticas a las ciudades chinas.
🕊️ Conclusión: Silenciosos testigos de la historia
En los tiempos de Cristo, los gatos no eran protagonistas de mitos ni héroes épicos —pero sí aliados silenciosos de la civilización. Protegieron cosechas, barcos y hogares. Fueron dioses en Egipto, utilitarios en Roma y símbolos de equilibrio en Asia. Su independencia, limpieza y eficacia los hicieron indispensables… y queridos.
Hoy, cuando acaricias a tu gato en Santiago, Valparaíso o Caracas, estás compartiendo un vínculo que se remonta a miles de años —y que ya existía cuando el mundo escuchaba por primera vez el mensaje de amor y compasión que cambió la historia.
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